Santiago Maldonado no aparece


La Lof en Resistencia de Cushamen rompió el silencio y contó los detalles de la represión del 1º de agosto.


"Santiago estaba agarrado de una rama, con el agua hasta las rodillas, y los gendarmes arriba"


por Maxi Goldschmidt-Revista Cítrica - En la tarde del domingo, mientras la atención nacional estaba puesta en las PASO, llegamos a la Lof en Resistencia de Cushamen. A unos doscientos metros de la tranquera, sobre la ruta 40, un micro y una camioneta de Gendarmería vigilaban. “A la vuelta los van a parar y les van a pedir documentos. Así lo hacen con los que se acercan al territorio”, nos habían advertido antes de salir desde El Bolsón.

No sabíamos si íbamos a ser recibidos, por más que nos llevaran compañeros, de los tantos comprometidos con la lucha mapuche y que también por estas horas están siendo asediados.

Por seguridad, las lamien (hermanas) y los peñi (hermanos) de la Lof que están cerca del alambrado lindero a la ruta, están encapuchados.

Su lonco, Facundo Jones Huala, está preso ilegalmente por una causa en la que ya fue juzgado. Y lleva 14 días en huelga de hambre.

Santiago Maldonado, un no mapuche que fue apoyarlos, está desaparecido.

En ese contexto, y con tal nivel de violencia represiva, mediática, política y judicial, ¿a quién le puede resultar violento que anden encapuchados? No hacerlo, sería exponerse ante un poder que, a cara de descubierta o no, los seguirá llamando “terroristas” y buscará exterminarlos.

De estas cosas hablamos ni bien nos presentamos y traspasamos la tranquera. Y de Santiago -el Brujo o el Vikingo, como lo conocen allí-, de la represión del 1 de agosto, de las marchas en todo el país, de la importancia de contar con un relato propio sobre lo ocurrido en los últimos días. De que esa voz llegue a personas y medios que los apoyan. De que esa voz, de que esa versión que está faltando, se conozca, se replique. De que ayude, al menos un poco, a enfrentar tanta impunidad y mentira.

Alrededor de un fuego, junto a una casilla de madera que resistió la furia de la Gendarmería porque “había dos peñi con sus niños”, hablamos durante poco más de una hora. Hasta del Bauen hablamos. Porque una lamien había conocido a un cooperativista del hotel y quería saber cuál era la situación, si todavía resistían el desalojo.

En el horizonte, el sol se reflejaba en los picos nevados. Por el campo, un par de chicos jugaba, corrían. Uno, tenía en la mano algo verde: un cartucho.

“No lo tomen a mal. Pero si pueden espérennos en el auto, del otro lado de la tranquera. Vamos a bajar a hablar sobre esto que nos proponen. No estamos haciendo entrevistas, queremos preservarnos. Pero lo consultaremos con otros peñi y nos acercaremos a decirle lo que decidimos”, nos dijo con voz pausada y dulce un señor que podría haber sido nuestro abuelo, al que sólo le veíamos los ojos y que nos despidió con un fuerte apretón de manos.

Unos 45 minutos después, vimos venir caminando a otro peñi. Vestía jeans y un poncho marrón con retazos verdes. Su mano y su voz eran más jóvenes. Ya dentro del auto, prendimos el grabador.

Los mapuches llaman pentukun a una formalidad que realizan cuando llegan a un lugar o reciben a alguien. En su lengua, se presentan saludando, enumerando su nombre, su familia, el lugar de donde vienen, la identidad de su lonco y algunas otras cuestiones importantes de remarcar antes de iniciar la charla. En este caso, “saludar a toda la gente mapuche y no mapuche también. A los amigos a los que pueda llegar esta entrevista”. Lo dijo en mapuche y después lo tradujo.

Decidimos venir hasta acá porque es difícil encontrar información de primera mano y confiable de la situación que están viviendo, de la represión que sufrieron en la Lof y de todo lo que tiene ver con la desaparición de Santiago Maldonado.

En la situación en la cual nos encontramos, más allá del dolor y la bronca que uno puede llegar a sentir como persona y consciente de la militancia que se ha llevado a nuestro compañero Santiago, nosotros no vamos a callar la voz. Este proceso de recuperación se ha fortalecido mucho más de lo que el winka esperaba, de lo que nosotros esperábamos, y a pesar de todo lo que está pasando, la persecución política que están sufriendo los militantes sociales, la prisión política de Facundo, la militarización del territorio acá en la comunidad, hacen que uno tome más que nunca la iniciativa en el proceso en el que nos embarcamos allá en el año 2015, que fue recuperar las tierras productivas que fueron usurpadas. Y en ese camino es donde hoy nos encontramos, en ese camino es que se llevaron a nuestros compañeros, a Santiago, a Facundo que lo tienen preso, en ese camino es que están intentando criminalizar la lucha.

¿Cómo fue la previa a la represión y a la desaparición de Santiago?

Primero hicimos un corte de ruta aquí para denunciar la prisión política de Facundo, las detenciones y violencia que habían sufrido los peñi y las lamien en Bariloche: a las once de la mañana decidimos saltar el alambrado y como forma de comunicación cortar la ruta. Repartimos panfletos, se conversó también con los camioneros de la situación en Bariloche. Recién alrededor de las cinco de la tarde, se hizo presente Gendarmería, con un (camión) Unimog y tres camionetas llenas de efectivos. Se bajan fuertemente armados en el cruce y empiezan a descender para donde nosotros nos encontrábamos. Cuando están a una distancia de cuarenta metros, empiezan a disparar y entonces activamos nuestro grupo de autodefensa.

¿Cómo se defendieron?

Con ondas de revoleo y piedras. Así logramos repeler la agresividad que había mantenido Gendarmería en ese rato. Se van unos kilómetros más atrás y ahí nos leen por altoparlante una orden de desalojo firmada por Otranto y nos dan dos horas para desalojar la ruta.

¿Entonces existió una orden?

La leyeron por altoparlante. Nosotros hasta el día de hoy desconocemos si existió realmente. No sabemos bien qué decía la orden tampoco, no se entendía bien pero decían que era una orden firmada por Otranto. Nosotros volvemos a la ruta. Justo había un periodista de canal 4 que había venido a cubrir el corte, quien se acerca hasta los gendarmes y le solicita la orden de allanamiento, la cual le es negada. El muchacho les insiste que como la orden era de conocimiento público podía hacerle una toma con la cámara y se difundía. Pero no se la mostraron. El periodista volvió, hizo una toma acá, despejamos la ruta y entramos al territorio. Ese día supuestamente quedaba en libertad Facundo y hablamos mucho para ver qué estaba pasando con la gente en Bariloche. Teníamos dos focos importantes y aquí tampoco sabíamos qué iba a pasar.

¿Y qué pasó?

No se acercó nadie, no pasaba ni un auto, porque habían desviado el tránsito allá arriba, en lo que es el cruce a Cholila y Epuyén, y a acá en la subcomisaría de Leleque, por Cholila también.

¿Habían liberado la zona?

Sí, para que no entrara nadie, como pasó en la represión de enero. Despejaron la ruta y quedó tierra de nadie. Alrededor de las cuatro y media de la mañana aparece un contingente muy grande de Gendarmería. Llegamos a contar 21 vehículos. Sacaron un pino que habíamos dejado en la ruta y se apuestan ahí, donde están ahora. Y a las seis y cuarto se acercaron unas camionetas de Gendarmería con las luces apagadas. Nosotros escuchamos los motores desde el sector de guardia y cuando alumbramos, inmediatamente empiezan a disparar. Pensamos en un primer momento que se nos iban a meter así que tomamos posiciones y empezamos a defendernos como antes.

¿Gendarmería disparaba con balas de plomo?

Sí, con nueve milímetros y escopetazos. No es la primera vez que nos ha tocado esto. Y uno con el solo ruido ya se da cuenta. Un escopetazo suena mucho más fuerte, y en cambio la nueve milímetros te silba en la oreja. Nos estaban cazando. Alumbraban para dentro del campo y donde nos veían nos tiraban. Estuvieron así como 15 minutos hasta que se fueron.

El Piltriquitron, imponente y con sus picos nevados minutos atrás, deja de verse por la bruma pero fundamentalmente por la noche que avanza. Las ventanillas se empañan en los bordes y muy cada tanto se escucha la velocidad de un auto. En el cruce se ven las luces del micro donde los gendarmes estarán hablando o mirando sus celulares. Aquella noche, en cambio, eran muchos más y no estaban tan tranquilos.

Aquella noche, estaban preparando la cacería.

¿Cómo fueron los hechos del día siguiente?

Estábamos bastantes desgastados pero volvemos a entrar a la ruta a eso de las once de la mañana, porque hay algo que no se puede callar. Y por más que repriman y esas cosas uno utiliza la forma de difusión que tiene a mano. Y en ese momento era la ruta. Inmediatamente bajó el contingente de unos cien gendarmes y empezaron abrir fuego sin hacer asco a nada.

¿Ahí ustedes se vuelven a replegar y se meten en el territorio?

Primero los enfrentamos. Les tirábamos piedras y le gritábamos que se fueran. Que ellos no tenían nada que hacer acá, porque nosotros estábamos ejerciendo nuestro derecho a la protesta y estábamos denunciando lo que el Estado estaba haciendo con nosotros. Uno trata de convencer igual, pero sabemos que ellos tienen la cabeza lavada lamentablemente. Siguieron tirando. Formaron una línea a lo ancho de la ruta. Los del medio con escopetas y a los costados, dos o tres gendarmes tirando con nueve milímetros. Nos replegamos al territorio. Pensamos que sólo venían a desalojar la ruta y que entonces iba a cesar el fuego. Pero siguieron tiroteando para adentro. Se vinieron para el alambrado. No los dejábamos entrar hasta que nos atraviesan un Unimog acá al costado, se apuestan cinco tiradores atrás y empiezan a tirar.

La voz se entrecorta, se detiene. En la oscuridad empañada del auto sólo se escucha una respiración más fuerte. En silencio, nos aguantamos un llanto que en un rato será inevitable cuando hablemos de Santiago. ¿Dónde carajo lo tendrán?

“Dejemos, seguimos después”. Pero el peñi quiere continuar, consciente de que la verdad, que este relato silenciado, tiene que llegar a más personas: “Empiezan a tirar, tirar, tirar, mientras los otros gendarmes se dispersan por el resto del alambre y comienzan a ingresar por distintas partes. Hasta que el Unimog hace una pantalla acá, rompen el candado de la tranquera, y ahí entran todos corriendo al grito de 'agarren a uno, agarren a uno'. Y el jefe del operativo gritaba: 'Tirales, Tirales'”.

Fue mucho peor que la represión de enero.

Sí, fue algo que no se había vivido nunca aquí. Entraron a punta de pistola disparando y disparando. Aguantamos todo lo que pudimos hasta que en un momento hicieron un ingreso todos los efectivos. Y ahí nos corren hasta el río, unos setenta metros. Donde nos tirábamos por diferentes partes, por donde podíamos, porque la lluvia de balas no cesaba. Ahí es donde el compañero Santiago no logra cruzar. Porque mientras nosotros íbamos nadando por el río, la Gendarmería igual nos seguía tirando adentro del agua. Nos tiraban con nueve milímetros, con escopetas y con piedras algunos. No les importaba nuestra vida a la Gendarmería. Ellos vinieron a matar a uno acá. El compañero nadó hasta una parte y al ver que las piedras llovían de arriba y los tiros no cesaban, decidió volverse para la orilla. Y ahí es donde hay otro peñi que lo ve al compañero Santiago agarrado de una rama, con el agua hasta las rodillas y los gendarmes arriba. Y después hay otro peñi más que también ve a tres efectivos de la Gendarmería que están golpeando a alguien que no logra reconocer.

Era Santiago...

Y sí.. Ahí sale el Unimog cargado. Sube hasta el cruce de allá. Y vemos cómo se atraviesa una camioneta blanca junto al Unimog. Varios gendarmes hacen una pantalla para que no se vea lo que están haciendo. Y la camioneta blanca de Gendarmería sale para allá, como rumbo a Esquel. Por eso no hay la menor duda de que se lo llevó la Gendarmería. Que ellos lo tienen y que ellos son los responsables de que el compañero no aparezca. Ellos y todos los medios de comunicación que también han aportado a la difamación no sólo de la comunidad sino también de nuestro proyecto de vida. Porque aquí no es que solo se ve a unas personas tirar piedras y cortar rutas. Sino que aquí hay un proyecto de vida. Como decía Santiago: “Es un gusto estar con los terroristas. Los terroristas de la verdura”, decía y se reía.

¿Por qué de la verdura?

Porque habíamos estado comiendo verdura el día anterior, cuando él llegó. Y le contábamos que estábamos plantando ajos y otras cosas. Él nos había acompañado en otras represiones anteriores. Y esa noche habíamos estado conversando bastante.

Nos contaron que Santiago es alguien de mucha conciencia, y también de muy buen humor.

Sí, el humor no le faltaba al compañero. Igual uno lo conoce poco, y siempre nos vimos en estos contextos de represión, en los que las charlas se tornan más serias. Pero igual uno va viendo la forma de vida que tienen los compañeros, cómo es el compañero, cómo se desarrolla. Y él, por más que estemos hechos de goma, cansados y esas cosas, nos hacía reír bastante. Y esa noche nos había hecho reír.

¿Qué les decía?

Cosas… De hecho esa noche nos dijo que si un día él no estaba, teníamos que decirle LHT. Viste que ahora muchos se ponen nombres con siglas. “¿Y eso qué es?”, le preguntamos. “Las hice todas. Así tienen que decirme”. Y así fue, él compañero las hizo todas. Y si es que la Gendarmería lo mató, murió como un gran luchador social, consciente de la causa nuestra, con sus principios. Y así lo recordamos.

Acá lo conocen como El Brujo, ¿no?

Sí, El Brujo y también El Vikingo le decíamos. El decía que tenía descendencia vikinga, siempre hablaba de eso y que le gustaba mucho el mar, como a los vikingos. De hecho tenía la barba así, y nosotros en joda le decíamos que se la tenía que cortar porque iba a asustar a cualquiera. Ese día también jodíamos que si venía la represión lo mandábamos al Vikingo adelante, que con esa barba asustaba y capaz no nos reprimían tanto. Nos reímos mucho esa noche. Santiago nació en 25 de mayo y aunque no era mapuche era muy consciente de nuestra historia y se ocupó de recuperar también la del lugar donde vivía. Y después anduvo por todos lados, acompañando luchas. También conversamos esa noche de lo sorprendente de la resistencia de los pescadores allá en Chiloé.

¿El estuvo allá?

Sí, estuvo acompañando a los pescadores. Y a uno lo ponía contento conversar de esas cosas, porque cuando conversás con esas personas que andan haciendo cosas, acompañando y poniendo el cuerpo, es como que uno encuentra su par, porque uno también acá está poniendo su cuerpo, su cabeza, su consciencia, y sabe lo que arriesga. Y él también era consciente de eso. Era consciente de que estábamos en una zona en conflicto. No era la primera vez que venía en una represión y siempre decía que estaba orgulloso de la gente y los jóvenes que luchaban.

Marte atacaPor Teodoro Boot - Los resultados de las elecciones del 13 de agosto se pueden interpretar de múltiples, disímiles y contradictorias maneras. Por ejemplo, quien escribe podría comenzar reconociendo que no entiende nada de nada, al menos en lo que se refiere a pulsar o interpretar el estado de ánimo general: en base a esa errónea interpretación y cálculos y comparaciones diversas, había estimado que los votos de Unidad Ciudadana superarían el 40% del total. A la pregunta de ¿Por qué Cristina habría de sacar menos votos que Daniel Scioli hace dos años?, se podría haber respondido: porque esta no era una elección presidencial y en las de medio término la gente vota distinto.

Sería un consuelo, si fuera cierto. Al menos no lo fue con claridad en la provincia de Buenos Aires, donde el Pro consiguió polarizar la elección atrayendo muchos votos de Massa, quien resultó el más golpeado de los candidatos bonaerenses.

Un variopinto Cambiemos consiguió empatar la provincia de Buenos Aires y tuvo un buen desempeño en varios distritos: ganó Entre Ríos, La Pampa y San Luis, provincias gobernadas por un también variopinto peronismo, y triunfó en Córdoba, donde es necesario hacer un enorme esfuerzo de imaginación para seguir llamando peronistas a tipos como De la Sota.

Si la amarga voz del despecho ha hecho murmurar a alguno que el cristinismo quiere destruir al peronismo o que Alberto Rodríguez Saa pagó con votos su cercanía con Cristina, no puede decirse que la peste cristinista fuera la causa de la caída de Schiaretti a manos de los radicales o que la cercanía con la ex presidenta haya perjudicado las posibilidades de Agustín Rossi, el FPV de Chubut ni, muchísimo menos, las de los jóvenes hermanos Soria en Río Negro.

En cuanto a Randazzo, su desempeño fue el esperado y su “caso”, por decirlo de alguna manera, expresa el punto de discusión que debería interesarnos en este momento. Y hacia eso iremos, luego de algún rodeo.



Buenos Aires, ciudad gringa


 

Para desbrozar rápidamente el camino de malezas, convendría detenernos un minuto en la ciudad de Buenos Aires, donde el contundente triunfo de Elisa Carrió revela la extraordinaria vigencia que en significativos segmentos sociales sigue teniendo el ideario de la Revolución Libertadora.

Se podrá decir que la señora Carrió está loca, que es la candidata de Clarín, que es agente del Departamento de Estado, que Macri, Vidal, Durán y hasta Barba observan aterrados la resurrección de la imprevisible mujer, pero nada de eso explica cómo es posible que pueda conseguir tantos votos, concitar tantas voluntades, con un discurso, acaso un mensaje o una pose, de por lo menos sesenta años atrás.

Nadie diría en España, por ejemplo, que la señora Carrió es “de derechas”: de acuerdo a las categorías tradicionales de izquierda-derecha, no lo es, y según se mire, tanto puede comportarse como “progresista” o conservadora, religiosa o laica, internacionalista o localista y jamás de los jamases racista en el sentido habitual del término. La señora Carrió no es autoritaria sino republicana, no es demócrata sino democrática y no desprecia al pueblo por su “raza” sino debido a su “cultura”, a su adhesión a una causa o a un líder, ya que ser democrático es pregonar el individualismo más cerril.

La señora Carrió viene a ser la reencarnación de Silvano Santander, Américo Ghioldi y Próspero Germán Fernández Albariño en un solo –si también se nos permite– cuerpo, expresión de un fenómeno de larga tradición en la historia argentina que se remonta a los Salvador María Del Carril, Florencio Varela o Bernardino Rivadavia y cuya programática y sistema de prejuicios, que oscila entre El dogma socialista de Esteban Echeverría y Facundo o Conflictos y armonías de las razas en América, parece conservarse inalterado hasta la actualidad.
Con un aire moderno y a veces hasta vanguardista, ese unitarismo libertador anda más a destiempo que quienes a 150 o 200 años de los conflictos en que se vieron envueltos, salieran hoy a las calles a vivar a Liniers o a Castelli.

Lo notable del caso de la señora Carrió no es la propia señora Carrió sino la adhesión que concita su mentalidad de placera de pueblo de segundo orden de la década del 50.
Algún analista sostiene que el resultado de estas PASO capitalinas ha significado el final político de Martín Lousteau. Fuera de que nadie es capaz de ver el futuro y que hay muchos muertos políticos que aun están vivitos y coleando, la lógica indicaría casi lo contrario: para el ideario libertador y democrático el líder ideal sería un Lousteau y no ninguno de los posibles candidatos surgidos del Pro, mientras que a la señora Carrió la ciudad le queda chica de sisa.

El aparente fracaso político de Lousteau sólo se debió a la irrupción de Carrió en la capital, y de ambos, es ella quien prevalecerá toda vez que aporta una buena cuota de antiperonismo visceral y militante. Pero pronto se irá de la ciudad en pos de mayores ambiciones.

La catadura de los porteños constituye todo un desafío para quien quiera arrastrarlos hasta el siglo XXI, acaso insuflarles algún sentimiento popular, algún interés nacional, y en ese sentido resulta torpe y simplista culpar a los candidatos de Unidad Porteña por su evidente falta de glamour, pasión y empatía.

Lo intentó Guillermo Moreno y lo hizo del modo más indicado para obtener resultados opuestos a los que pretendía. La aversión que el peronismo, en sus distintas variantes, despierta en la ciudad de Buenos Aires no es de naturaleza ideológica ni teórica, sino cultural, límite que difícilmente pueda ser franqueado mediante una ración doble de peronismo concentrado.

Podría decirse una vez más que, aun siendo evidente, lo esencial es invisible a los ojos o insistir en que el mejor modo de ocultar la carta robada es dejarla a la vista: Guillermo Moreno y Gustavo Vera tenían ante sí, explícitos y en tipografía de buen tamaño, los ejes posibles de su campaña electoral: la honestidad y el coraje en defensa del bolsillo y la vida de los más vulnerables, que nadie podría discutirles. En cambio, optaron por un ideologismo vocinglero y prepotente que puede conmover a lo sumo a algunos activistas nostálgicos de un incierto ayer.

Itai Hagman trató de aportar su onda de nueva izquierda juvenil decontracté con los mismos magros resultados que la generalidad de los chisquicientos grupos y partiditos de la autodenominada izquierda pura y dura que, aun en el más que improbable caso de haberse reunido en torno a una hipotética PASO del sector, no habría llegado al 10% de los votos.

La “lista oficial” de la versión capitalina de Unidad Ciudadana apenas si resulta útil para mostrarnos cómo es y que puede esperarse de una fuerza política conformada en base a un sistema de acuerdos y limitaciones mutuas en las que no surja ni prevalezca un liderazgo claro. Es curioso, pero ese es el anodino destino que en nombre de un sorprendente mix de democracia interna y ortodoxia doctrinaria, unos cuantos proclaman como solución a la crisis de liderazgo o conducción que aqueja al conglomerado peronista-kirchnerista.


El punto en cuestión


 

En la provincia de Buenos Aires estarán en juego dos senadores, varios diputados nacionales, provinciales, concejales y etcétera, pero se dirime un conflicto de aun mayor trascendencia: la posible determinación del punto de apoyo, de la “piedra” sobre la que se edificará una necesaria nueva versión del movimiento nacional de liberación.

Quienes con Marechal pensamos que “La de Perón y Evita fue una de las encarnaciones de la doctrina nacional; hubo otras antes y habrá otras después” deberíamos cuidarnos de hacer cuestión de nombres, formas y liturgias. Se trata de propósitos y contenidos, sobre los que podrían escribirse y, de hecho, se han publicado infinidad de libros y tratados, seguramente uno más sustancioso que otro, pero que se pueden sintetizar en lo que Perón llamaba el núcleo ideológico inamovible y, más sencillamente, se conoce como “las tres banderas”: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social. Se trata de tres elementos complementarios, que resultan inseparables, ya que ninguno puede hacerse realidad independientemente de los otros dos. Algo así como la Santísima Trinidad o el aceite tres en uno, a los que los amigos de Peronismo Militante sostienen que, debido al correr de los tiempos, han de añadírseles otras dos: la soberanía tecnológica y la integración regional.

Ese es el núcleo inconmovible, ya que prescindir de él nos transformaría en algo diferente a lo que somos, venimos siendo o pretenderíamos ser; lo demás, las formas de aplicación, son necesariamente cambiantes puesto que la realidad y las gentes (su cultura, sus gustos, sus pasiones, aversiones, aspiraciones, temores) también son cambiantes. Y en este plano, aferrarse a las formas es lo más parecido que puede existir a encerrarse voluntariamente dentro de un sarcófago.

Será a lo sumo una nueva versión de lo mismo, se podrá argumentar.

Sí y no.

Sí, pues el núcleo debería permanecer inconmovible. Y no, en tanto para situarse en un momento del tiempo distinto al que en su oportunidad se adaptaron las anteriores “encarnaciones” de esa misma “doctrina nacional”, las “formas” deberían ser inevitablemente diferentes. Y si acaso no lo son, sería señal de que algo anda fallando por ahí.
Claro que nada es posible y todo quedará en literatura, crónica o añoranza, sin una voluntad colectivamente organizada.

Y he aquí el punto en cuestión: ¿cómo se construye una voluntad colectiva, cómo se la organiza sino es a través de un liderazgo o conducción claramente establecida? No es, no lo ha sido, ni puede serlo, por medio de un sistema de delegaciones y acuerdos, una federación o liga de pares. Hasta la experiencia más federal y democrática de estas tierras que fue la Liga de los Pueblos Libres requirió de un “Protector”, cuya derrota “en la interna” significó el fin de ese proyecto emancipador.

 


La crisis de liderazgo


 

La derrota electoral de 2015, precedida de numerosos errores y desaciertos, provocó la actual crisis de liderazgo en lo que queda del movimiento nacional o, más aproximadamente, del campo nacional-popular.
Las sucesivas rupturas de los bloques legislativos, los cuestionamientos, las disidencias y traiciones, las opciones alternativas no son otra cosa que expresiones de esa crisis, cuya resolución es prioritaria y que, de tener lugar, siempre pasará por la expresión de la voluntad popular. Para dar otro ejemplo al pasar, la larga vigencia de Perón (condenado judicialmente, difamado públicamente, acusado de los más viles delitos, proscrito y exiliado) tuvo menos que ver con su ductilidad y capacidad de maniobra y persuasión, que con la fidelidad de una amplia porción de la sociedad consciente de que le debía lo poco de justicia y felicidad de que había podido disfrutar en vida.

“Nosotros no fuimos buenos –solía decir–, pero los que vinieron después son peores”, palabras que hoy podría suscribir Cristina Kirchner sin falsear la realidad. Y en ese plano, y a la luz de la orientación política y económica de la facción que se ha hecho con el poder absoluto, el tiempo correrá a su favor: después de ella vendrán los que buena la harán.

Es a partir de esta circunstancia, de la pasión y el cariño que la ex presidenta despierta –según se acaba de demostrar– en los sectores más humildes, que puede decirse que, de todo lo posible, Cristina resultaría lo más cercano a constituirse en esa “piedra sobre la que se ha edificar la iglesia”. Y de esto trata toda la discusión que atraviesa al peronismo en sus diferentes variantes.

Toda pelea, todo debate, toda puja por establecer una conducción parece una disputa de espaldas a las inmediatas necesidades populares. Sin embargo, no lo es, por dos motivos: en primer lugar, porque será al pueblo quien finalmente decida. Y en segundo (y no por eso menos importante) porque ninguna fuerza carente de conducción, ningún conglomerado, ninguna liga de agraviados, ninguna federación de grupos de base, puede enfrentar con éxito la ofensiva de los poderosos. Tampoco puede hacerlo un movimiento obrero desconectado, prescindente de un proyecto político –y social y cultural– de liberación nacional.

Existe una disputa por la conducción cuya batalla actual tiene lugar en el territorio bonaerense. Habiéndose un sector peronista fugado hacia el proyecto divergente de Sergio Massa, esa disputa es protagonizada por quienes desordenadamente marchan detrás de Florencio Randazzo y quienes no menos desordenadamente lo hacen detrás de Cristina Kirchner.

Acusar de traición a quienes disputan la conducción en un momento de crisis es a lo sumo, un muy torpe recurso publicitario. ¿Tiene derecho Florencio Randazzo a disputar la conducción? Naturalmente que sí. Y de igual manera pagará las consecuencias de su fracaso o recogerá los frutos de sus éxitos.

¿Tiene derecho Cristina a no aceptar una elección interna con Randazzo? ¿O a cuestionar o vetar a algunos de sus acompañantes? Por supuesto que tiene derecho a hacer eso y mucho más, y de igual manera pagará las consecuencias del fracaso y cosechará el fruto de sus éxitos.

Concluir en que esta disputa por el liderazgo podría resolverse mediante acuerdos o negociaciones entre aspirantes a ocupar un mismo lugar es una puerilidad y una tontería semejantes a atribuir los desacuerdos a las supuestas o reales soberbia e intemperancia de la ex presidenta. Y un recurso publicitario tan torpe y alejado de la verdad como sostener que Randazzo le ha vendido su alma al diablo.

Tal vez Cristina sea realmente soberbia y Randazzo le haya efectivamente vendido su alma al diablo, pero nada de eso tiene verdadera significación cuando de lo que se trata es de encontrar la dichosa “piedra”.

Si bien su efecto psicológico y emocional fue diluido por la manipulación informativa, la disputa en el territorio bonaerense se habría zanjado, tal vez a un costo demasiado alto, como sería la pérdida de un senador nacional si Unidad Ciudadano no consiguiera imponerse en octubre. Echar culpas es todavía más tonto e improcedente que cruzar acusaciones sin ton ni son. En muchas ocasiones, según vengan barajados los naipes, es inevitable pagar costos altos o relativamente altos para definir asuntos de mayor importancia.


La real realidad


 

Nadie, jamás, estará ni ha estado exento del error. De no haberse equivocado nunca los líderes populares, los del más remoto ayer y los del pasado más reciente, la realidad sería muy distinta.

Ahora bien, que esa disputa, circunstancialmente dirimida hoy en territorio bonaerense, haya sido realmente zanjada dependerá de la generosidad y amplitud de los supuestos vencedores como de la capacidad de reflexión de los supuestos vencidos, tan indispensable uno como el otro habida cuenta lo que está en juego.

El filósofo Mario Casalla ve en la convocatoria a una unidad ciudadana una apelación semejante a la que llevó a los antiguos griegos, en sistemáticas y permanentes disputas intestinas, a deponer sus diferencias cuando el ejército persa se presentó a las puertas de los Termópilas. Ante semejante amenaza de un imperio absolutista, los griegos vieron en riesgo sus derechos, su libertad, su cultura y su identidad, por lo que tuvieron el suficiente tino de hacer causa común, deteniendo al invasor.

Es una buena analogía, aunque tal vez no dé acabada cuenta del fenómeno actual: en última instancia, los persas seguían siendo seres humanos, mientras que los argentinos somos hoy víctimas de una suerte de invasión extraterrestre, del ataque de los perversos marcianitos del film de Tim Burton, decididos a todo con tal de imponer su voluntad.

Esos malvados bichos se han hecho hoy con el poder absoluto, con el poder del dinero, el poder de la ley, el de la comunicación, la cultura y la información, el poder del Estado, de la coacción, la represión, la cooptación, los negocios y la corrupción. Están dispuestos a todo y muy difícilmente sea posible en el futuro privarlos de alguno de esos poderes de un modo pacífico, legal y republicano.

Un movimiento de resistencia a los bichos extraterrestres será efectivo sólo si es nacional y de liberación, si es capaz de construir y albergar en su seno el complejo y diverso sistema de relaciones sociales, económicas y culturales que es necesario preservar. He ahí la complejidad y dificultad de una empresa que no pocos confunden, muy erróneamente, con la organización y encuadramiento de una fuerza política.

Si la piedra sobre la que habremos de edificar nuestra nueva iglesia resulta ser Cristina, nos ahorraremos mucho tiempo. No será la conducción ideal; alcanza con que sea la posible. De ahí en más, todo será un problema de ejecución y será más o menos exitoso si los aciertos son mayores que los desaciertos y, más que nada, si se termina de entender que la identidad y la unidad no surgen de programas ni doctrinas sino de comprender qué factores, objetivos y problemáticas son los que nos unen. En pocas palabras, qué es lo que tenemos en común y no qué es lo nos diferencia.

Porque el caso es que Marte ataca.

 

La América Latina invisible


La América Latina invisiblePor: Alfredo Serrano Mancilla - Temer sigue siendo presidente de Brasil sin un voto en las urnas. Macri, el de los Panamá Papers, tiene a Milagro Salas en una cárcel argentina como presa política. Santos está involucrado en el escándalo de Odebrecht porque habría recibido un millón de dólares para su campaña presidencial en Colombia en 2014. En lo que va de gestión de Peña Nieto, han sido asesinados 36 periodistas en México, por realizar su labor informativa. El año pasado Kuczynski gobernó Perú con 112 decretos evitando así tener que transitar por el poder legislativo.

Sin embargo, nada de esto importa. El único país que llama la atención es Venezuela. Los trapos sucios que empañan las democracias de Brasil, Argentina, Colombia, México y Perú quedan absueltos por eso que llaman comunidad internacional. El eje conservador está exento de tener que dar explicaciones ante la falta de elecciones, la persecución política, los escándalos de corrupción, la falta de libertad de prensa o la violación de la separación de poderes. Pueden hacer lo que quieran porque nada será retransmitido a la luz pública. Todo queda absolutamente sepultado por los grandes medios y por muchos organismos internacionales autoproclamados como guardianes de lo ajeno. Y además sin necesidad de estar sometido a ninguna presión financiera internacional; más bien, todo lo contrario.

En estos países la democracia tiene demasiadas grietas para estar dando lecciones afuera. Una concepción de baja intensidad democrática les permite normalizar todas sus fallas sin necesidad de dar muchas explicaciones. Y en la mayoría de las ocasiones esto viene acompañado por el aval y propaganda de determinados indicadores enigmáticos que no sabemos ni cómo se obtienen.

Uno de los mejores ejemplos es el calculado por la “prestigiosa” Unidad de Inteligencia de The Economist que obtiene su “índice de democracia” en base a respuestas correspondientes a las “evaluaciones de expertos” sin que el propio informe brinde detalles ni precisiones acerca de ellos. Así la democracia se circunscribe a una caja negra en la que gana quién tenga más poder mediático.

Pero aún hay más: este bloque conservador tampoco está para presumir de democracia en el ámbito económico. No puede haber democracia real en países que excluyen a tanta gente de la satisfacción de los derechos sociales básicos para gozar de una vida digna. Más de ocho millones de pobres en Colombia; más de 6,5 millones en Perú; más de 55 millones en México; más de 1,5 millones de nuevos pobres en la era Macri; y unos 3,5 millones de nuevos pobres en esta gestión Temer. Lo curioso del caso es que estos ajustes en contra de la ciudadanía tampoco les sirven para presentar modelos económicos eficaces. Todas estas economías están estancadas y sin atisbos de recuperación.

Esta América Latina invisibilizada no nos debe servir como excusa para no ocuparnos de los desafíos al interior de los procesos de cambio. No obstante, en esta época de gran pulso geopolítico, debemos hacer que lo invisible no sea sinónimo de lo inexistente. Esa otra América Latina fallida debe ser descubierta y problematizada.

(Tomado de CELAG)

DesmemoriaMás allá del bochorno de las manipulaciones de que fue objeto el escrutinio en Buenos Aires, las PASO favorecieron al gobierno. La partida real se jugará en octubre, pero, ¿qué lecciones nos dejan las primarias?
Un escrutinio de liberación lenta. La frase podría resumir el gusto por la manipulación de la verdad, que hace estragos en la política argentina. La entrega con cuentagotas de los resultados de la elección en el tercer distrito electoral de la provincia de Buenos Aires, decisivo para arrojar el saldo del balance de las PASO en esa provincia, es un rasgo que ensombrece, visto desde el ángulo de la ética política, la gestión de esta contienda electoral. Tanto es así que aún no se sabe quién sacó más ventaja en el mayor distrito electoral durante esta encuesta glorificada que son las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias disputadas el domingo pasado. En la tarde de ayer faltaban escrutar 1.500 mesas –más de 300.000 votos- que podían romper el “empate técnico” en Buenos Aires convirtiéndolo en una victoria de Unidad Ciudadana. ¿Se trata de una demora indeliberada, de un escamoteo o, lo que sería infinitamente más grave, de un fraude?

Prefiero descartar la última hipótesis. Pero las demoras en la transmisión de datos, la entrega selectiva de estos, publicando primero los que favorecían al oficialismo, en una maniobra dirigida a crear una falsa sensación de euforia entre el público de Cambiemos y una difusa sensación de estar frente a una progresión irrevocable en el resto de la gente, son un pésimo síntoma acerca de la comprensión que el gobierno tiene del fenómeno electoral. Se hace evidente que en Argentina, como en otras partes, cada vez más se convierte a la democracia en un marketing y que las prácticas del “merchandising” ocupan el lugar del debate de ideas. La manipulación en la que son expertos no sólo Jaime Durán Barba sino también los gestores los recursos humanos de las grandes empresas que impregnan el estilo del actual gobierno, parece haberse convertido en el paradigma a aplicar en los asuntos de interés público.

Cualesquiera sean los motivos, sin embargo, el resultado de las primarias en todo el país no deja dudas acerca de la solidez de la posición de Cambiemos en gran parte del electorado. En todo el país el oficialismo ha ganado un punto respecto a la elección presidencial de 2015. Esto supone el refrendo electoral en los principales distritos a la política neoliberal asumida por el gobierno de Mauricio Macri. Si este desenlace se repetirá en ocasión de las elecciones legislativas previstas para octubre y respecto a las cuales las PASO fueron un anticipo, no se sabe todavía, pero se intuye.

Si la coalición política Cambiemos puede gloriarse de su integridad, no puede decirse lo mismo de la oposición, que está fragmentada en segmentos que eventualmente podrían ser atraídos por la fuerza gravitacional de Unidad Ciudadana, la más votada, o bien podrían seguir su rumbo autónomo. Las líneas de fuerza están muy marcadas, sin embargo, y lo más probable es que, de no mediar una catástrofe económica de grandes proporciones, sigan la misma orientación que han tenido hasta ahora y el país esté condenado a validar la corriente de moda y a volver a someterse, esta vez voluntariamente, a los conceptos del consenso de Washington y del libre mercado que experimentamos una y otra vez, con consecuencias desastrosas, en los tiempos de la “revolución fusiladora”, del “rodrigazo”; de las dictaduras de Onganía y Videla-Martínez de Hoz, y del menemismo. En este último caso hay que convenir que también en ese momento hubo una aquiescencia voluntaria a esa norma, cuando se votó al riojano para su segundo mandato. Aunque Unidad Ciudadana gane en Buenos Aires y aunque Agustín Rossi en Santa Fe consiguió una victoria en un distrito en el cual al kirchnerismo no se le daba mucha chance, Cambiemos se ha impuesto de una manera contundente en muchos lugares donde el peronismo estaba muy arraigado y donde no se esperaba su desalojo, aun cuando se hubiese desacreditado a lo largo de sus muchos años de gobierno. Los casos de Córdoba, La Pampa y sobre todo San Luis así lo atestiguan. No hablemos de la CABA, pues allí arrasó de forma abrumadora.

El pozo del pasado


No es una perspectiva alentadora. “Quienes no recuerdan su historia están condenados a repetirla”, dice Santayana. Uno de los rasgos más difíciles de la psiquis argentina es el velo que rodea a la percepción de nuestro desarrollo. Sobre todo en los sectores altos y medios. En los más bajos suele haber ignorancia, que es un disvalor, por cierto; pero aquí a veces el instinto suple al conocimiento. Este problema identitario que nos afecta deviene de la constitución “au rebours” de la nación, nacida con el labio leporino por la escisión entre el Interior y el Puerto. El agravamiento de esta “grieta” originaria se pronunció con la llegada del desarraigo inmigrante, de la confusión que en un principio ello acarreó y de la visión, injertada en los recién llegados, de una historia oficial que, para colmo, había contado con una pluma genialmente inspirada para sintetizarla, la de Domingo Faustino Sarmiento. Sumado a cierta superficialidad arrogante, esto nos ha hecho querer resolver todo en antinomias abruptas[i], que no es el mejor modo de develar los interrogantes que nos rodean. Así, hoy nos encontramos en una situación en la cual en la cual una gran parte de la población se manifiesta en disposición a aceptar la repetición de recetas que se han revelado inconducentes y mutiladoras para la mayoría de nosotros a lo largo de décadas de nuestra historia contemporánea.

Pero la persistencia de este estado de cosas y la propensión que existe en este momento de dar la espalda a los avances –tímidos, pero avances al fin- en favor de las mayorías y de una organización más soberanista del desarrollo que tuvieron lugar desde el 2002 al 2015, tienen motivos más inmediatos que se vinculan al cansancio. Un cansancio originado en la continua postergación de las reformas de fondo que necesita la Argentina y que pudieron, si no haberse completado, sí al menos haberse emprendido durante el período kirchenerista. La ausencia de ese programa de reformas drásticas, entonces y ahora, puede haber terminado inclinando a una parte desorientada de la ciudadanía a aproximarse a las líneas de un discurso simplista, que desdeña la complejidad de las cosas y promete el retorno a una ficticia edad de oro donde el cuentapropista y el emprendedor –fetiches de la pequeña burguesía- tienen el campo abierto por delante y donde se sindica a los malos emplazándolos en una galería donde se amontonan en mescolanza los corruptos o inútiles de toda laya, según el criterio oligárquico o clasemediero: sindicalistas mafiosos, empleados públicos parásitos (“ñoquis”); desocupados, subvencionados, “negros”, pibes de la calle, narcos, asaltantes, motoqueros, punguistas y “vagos”. Por supuesto que en este cuadro de honor no figuran los delincuentes de guante blanco, los que fugan divisas al exterior, poseen fortunas off shore o se sientan sobre sus cosechas de exportación mientras esperan a que el dólar suba, sin importarles un pito el déficit fiscal, que no hace más que crecer a medida en que el ejecutivo contrae más y más deuda para cerrar los huecos que él mismo abre con sus exenciones impositivas a la riqueza y la liberación de importaciones, a la espera de una apertura al mundo que lo único que hace es exponernos a este…

Si no se corrige el rumbo en que estamos metidos las cosas se pondrán aún más feas. El único instrumento de que disponemos es el voto. De modo que habrá que cuidar que las manipulaciones a que hemos asistido en las PASO no estén preparando los fraudes eventuales del futuro, si Cambiemos tropieza en un camino que, hasta aquí, le ha sido favorable. Esperemos que ello no suceda, pero, en cualquier caso, mantengámonos vigilantes.

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[i] Y no excluyo de ella la contraposición mecánica de oligarquía y nación, o ejército y pueblo, aunque la oposición central la haya constituido siempre la “civilización y la barbarie”, en su forma vulgar de “morochos versus blancos”, una especie de reducción al absurdo del apotegma sarmientino.

Una democracia de fachada

www.enriquelacolla.com


Si Venezuela cae, la humanidad caeEn entrevista a la cadena teleSUR, los intelectuales Noam Chomsky y John Pilger califican el trato del presidente Donald Trump, hacia Venezuela como “irresponsable”, pero “típico” según el comportamiento de los anteriores presidentes de Estados Unidos.

El lingüista e intelectual Noam Chomsky definió las pasadas declaraciones de Trump como “chocantes y peligrosas”. Agregó que vale la pena recordar que problablemente -siguiendo su práctica habitual- estaba hablándole a su base (de votos) y tratando de asegurarse de permanecer en el centro de atención, no preocupándose mucho de las consecuencias en el mundo real, (excepto en su bolsillo e imagen).

“La mejor esperanza es que algunos de los generales a su alrededor, que presumiblemente entiendan las consecuencias, logren controlarlo”, dijo.

Por su parte, el periodista John Pilger comentó que la sugerencia de Trump de un curso de acción agresiva coincide con la historia de EE.UU. en el siglo pasado. “La amenaza de una invasión militar a Venezuela por Donald Trump es típica de las amenazas estadounidenses al mundo en los últimos 70 años”, afirmó.

“Estados Unidos ya ha invadido Venezuela con grupos subversivos como la NED, que respaldan a una denominada ‘oposición’, que busca derrocar por la fuerza a un gobierno electo: un alto crimen bajo el derecho internacional”, añadió Pilger.

Es improbable que EE.UU invada Venezuela. Washington solo invade países indefensos, y Venezuela no está indefensa. Pero al menos, el mundo decente debe apoyar a Venezuela, ahora sometida a una propaganda virulenta que es la guerra a través lo medios de comunicación. Si Venezuela cae, la humanidad cae”, declaró el periodista.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/08/14/si-venezuela-cae-la-humanidad-cae/#.WZLUxU76zq6

Argentina PASO 2017


Argentina PASO 2017Tras un escrutinio amañado, la ex presidenta se adjudicó en la madrugada el triunfo en la competencia a senador en la Provincia.


Por Fernando Cibeira Pag.12 - Cambiemos había festejado el triunfo en varias provincias, incluyendo Buenos Aires, horas antes. Pero la carga de los municipios peronistas daba vuelta el resultado. Algo parecido sucedía en Santa Fe.

En un dramático y penoso recuento voto a voto, parecido a una definición por penales, Cristina Kirchner apuntaba a imponerse por décimas en la decisiva elección PASO a senador en la provincia de Buenos Aires contra el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, desatando una euforia de madrugada en el búnker de Unidad Ciudadana en Arsenal de Sarandí. “Nunca pensé que iba a tener que pedir perdón por este bochorno que hemos vivido aquí en nuestro país”, sostuvo la ex presidenta pasadas las 3.40, cuando estaba a una centésima de Bullrich y el recuento se paralizaba, como venía sucediendo en las últimas horas sin que ninguna voz saliera a dar una explicación oficial. La ex presidenta aseguró que había ganado la elección. “Pero no ganó Unidad Ciudadana sino estos hombres y mujeres que nos están acompañando”, dijo, para pasar a anunciar a las personas que la acompañaban sobre el escenario, las protagonistas de las historias de afectados por las políticas del macrismo que fue y será el eje de su campaña para las elecciones generales de octubre.

“De cada tres ciudadanos, dos le dijeron no al ajuste. El ajuste que quieren disfrazar con la palabra cambio. Vamos a pedirle al gobierno que escuche, que cambio el rumbo económico”, adelantó Cristina Kirchner en Sarandí. “Podrá no aparecer en la tapa de los diarios. Pero la realidad, cuando es tan grave y tan lacerante, siempre aflora. El Gobierno debe escuchar esa voz”, añadió la ex presidenta. Reclamó que se deje de destruir trabajo. También pidió por los medicamentos y las tarifas.

El desigual recuento de votos había motivado, unas cuantas horas antes, el festejo del macrismo en Costa Salguero con el habitual cóctel de discursos ensayados y globos de colores. Para entonces en la Provincia llevaban seis puntos que parecían indescontables, y también celebraban el triunfo en varias distritos donde son oposición como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis, Neuquén, La Pampa y Santa Cruz. Avanzada la madrugada, lo de Santa Fe también quedaba en veremos. “El cambio está más vivo que nunca”, celebró Macri sobre el escenario.

El Presidente enhebró su habitual conjunto de eslogans y frases zen que conforman su discurso proselitista. Volvió a mostrar su pesar por algunas medidas que tuvo que tomar en los 19 meses que lleva de gestión. “Creanmé que siempre pensé en ustedes”, aseguró. Pero insistió en aquello que “lo que vale no se hace de un día para el otro”. Definió la jornada de ayer como “un día lindo en la historia de nuestro país”.

En las primarias de ayer se resolvieron los candidatos que competirán el 22 de octubre para elegir 127 diputados y 24 senadores, la mitad de una cámara y el tercio de la otra. Pese a la publicidad en contra de las PASO que partió desde la propia cúpula del oficialismo, la participación nacional se acercó al 74 por ciento, similar a los niveles históricos. En la provincia de Buenos Aires, donde la competencia acaparó la atención de todo el país, la participación ascendió al 77 por ciento.

Buenos Aires


El grueso de los votos cristinistas se amontonaron cuando comenzaron a cargarse los municipios del segundo y tercer cordón. “¿Piensan que de este manera van a ver a la Argentina como un país seguro? Es un inmenso papelón internacional”, sostuvo Cristina Kirchner cerca de las 4 de la madrugada sobre la inexplicable carga y recuento de votos, en el que se dejaron para el cierre los lugares que suelen aportar el grueso de los votos peronistas.

Unidad Ciudadana se impuso por 20 puntos o más en La Matanza, José C.Paz, Merlo y Florencio Varela y por 10 o más en Almirante Brown, Lomas de Zamora, Berazategui, Ezeiza y Esteban Echeverría. Los intendentes, alineados con el kirchnerismo, garantizaron

Cambiemos volvió a mostrar la fortaleza de su voto en el interior bonaerense y en las tres grandes ciudades –La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca– donde edificó Vidal su triunfo dos años atrás. Erróneamente, algunas encuestas habían asegurado que la elección en esos distritos sería pareja, o incluso favorable a CFK. En Mar del Plata, donde la gestión del macrista Carlos Arroyo es criticada incluso por el propio oficialismo, Cambiemos ganaba por más de 15 puntos. “Estamos para no resignarnos nunca más”, celebró la gobernadora Vidal, figura estelar en Costa Salguero cuando ganaban por varios puntos.

Sergio Massa, con la alianza 1País que armó junto a Margarita Stolbizer, quedó en un lejano tercer puesto con poco más del 15 por ciento. Pese a la regular cosecha, menor a la de sus últimos elecciones, Massa hizo una particular lectura del comicio. Dijo que la mayoría de los bonaerenses votó contra el macrismo pero que también se habían opuesto contra el pasado y la corrupción, en referencia al kirchnerismo. En definitiva, él –que apenas se impuso por 800 votos en su feudo de Tigre– parecería ser uno de los ganadores.

Bastante más escasa resultaba la cosecha de Cumplir, del ex ministro Florencio Randazzo, con el 5,5 por ciento. Autopostulado como la opción para renovar al peronismo, la candidatura de Randazzo nunca tomó vuelo pero, ya lo mostrarán los estudios, puede haberle quitado a Cristina Kirchner los votos que necesitaba para un triunfo claro.

La quinta y última fuerza que conseguía superar el piso de los votos era el FIT con el 3,6 por ciento

Santa Fe


En Santa Fe se replicaba el escándalo de Buenos Aires con final todavía abierto. Cambiemos se había adjudicado el triunfo con el candidato Albord Cantard pero la diferencia con el Frente Justicialista era muy pequeña y el recuento muy desparejo. En la madrugada, Cantard sacaba el 28 por ciento separado por menos de un punto del kirchnerista Agustín Rossi, quien a su vez superaba con claridad en la primaria del FJ a la ex jueza Alejandra Rodenas. Cuando Rossi achicaba diferencias, el recuento se paralizó, en especial Rosario donde ganaba el Frente Justicialista pero apenas se había escrutado el 41 por ciento. En el entorno de Rossi se mostraban convencidos de conseguir el triunfo cuando se terminara de contabilizar el total de la mayor ciudad provincial. Lejos de la pelea, el oficialista Frente Cívico encabezado por el socialismo obtenía en la provincia el 13,2 por ciento.

Ciudad


Cuna del macrismo, la ciudad de Buenos Aires es un bastión inexpugnable del PRO. Con una candidata alto perfil como Elisa Carrió, “Vamos Juntos” –el nombre que tomó aquí Cambiemos debido a la separación del radicalismo oficial– arañó el 50 por ciento, apenas un punto menos de que obtuvo Macri en las presidenciales de 2015. “La República se ha reafirmado a lo largo y a lo ancho de la Nación”, apuntó Lilita desde Costa Salguero. Dado lo holgado del triunfo pudo salir a celebrar junto al jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta apenas se cargó el primer dato oficial, a las 21.10. Vestida con un vestido de estampado llamativo, Carrió se distinguía en el escenario de la habitual sobriedad de tonalidades azules del macrismo. Aseguró que los candidatos que la acompañaban habrían un gran papel si resultaban electos en octubre. “Saben leer y saben escribir”, consideró, en un tono casi discriminatorio.

Unidad Porteña cumplió con el objetivo de quedarse con el segundo lugar con el 20,7 por ciento. Por otro lado, Daniel Filmus se impuso con comodidad en la primaria de la agrupación y las listas que encabezaban Guillermo Moreno –Honestidad y Coraje– e Itai Hagman –Ahora Buenos Aires– no reunían los votos para alcanzar el piso necesario para intercalar sus candidatos. “Hemos sido como la primera fuerza de la oposición. La ciudadanía nos ha dado la responsabilidad de parra estas políticas de ajuste”, consideró Filmus.

El ex embajador Martín Lousteau, candidato a diputado de Evolución, no pudo repetir la performance de cuando se postuló a jefe de gobierno y quedaba en un lejano tercer lugar con el 13 por ciento. Peor le fue al candidato de Sergio Massa, el economista Matías Tombolini, que con el 3,9 por ciento quedó a muy pocos votos del Frente de Izquierda, con el 3,7 por ciento. También lograba superar el piso que lo habilita a competir en octubre la fuerza de Luis Zamora, Autodeterminación y Libertad.

En cambio, quedaron afuera Convocatoria por Buenos Aires –en la que iban como candidatos Claudio Lozano, Héctor Polino y Rafael Klejzer– e Izquierda al Frente –Alejandro Bodart–, entre otras agrupaciones.

Córdoba


Córdoba se convirtió en un pilar para el macrismo desde que aportó los votos decisivos para ganar el ballottage en 2015. “Son los primeros impulsores del cambio”, los recordó Macri anoche en su discurso. El triunfo del ex árbitro y candidato a diputado macrista Héctor Baldassi fue más amplio de lo que se preveía con el 44,6 por ciento superando con holgura a la lista radical que se le opuso en la primaria. El delasotismo gobernante quedó en un lejano segundo puesto con el 28,3 por ciento, pese a que Juan Schiaretti jugó a su vicegobernador Martín Llaryora como candidato. El kichnerista Frente Córdoba Ciudadana, con el sindicalista Pablo Carro, obtenía un aceptable 10 por ciento. Si repite en octubre resultaría electo diputado.

Los unos y los otros


Cambiemos ratificó el favoritismo en los distritos que gobierna como Mendoza, Corrientes y Jujuy. Además, obtenía algunas resonantes victorias en lugares en los que es oposición. En San Luis, el ex gobernador Claudio Poggi terminaba con más de tres décadas de hegemonía de los Rodríguez Saá y se imponía por casi 20 puntos con el 57,5 por ciento contra el 38,3 por ciento de Adolfo Rodríguez Saá. En Entre Ríos, el macrismo superaba al justicialismo moderado que conduce el gobernador Gustavo Bordet por cinco puntos, 47 a 42 por ciento. En Santa Cruz, cuna del kirchnerismo, Cambiemos ganaba con la candidatura del empresario radical Eduardo Costa obtenía el 46,3 por ciento contra el 28,5 por ciento del Frente para la Victoria. Un resultado inesperado se daba en La Pampa, donde se suponía que el gobernador justicialista Carlos Verna no tendría problemas en conseguir un nuevo triunfo y perdía por más de 11 puntos contra el Frente Cambiemos.

Lo mismo en Neuquén donde el macrismo resquebrajó la supremacía del Movimiento Popular Neuquino aunque en un escenario de votos muy repartido entre cuatro fuerzas.

Con los dedos en ve


Dos ex aliados del kirchnerismo –que hoy hacen su propio juego en el Congreso– revalidaban sus títulos en sus distritos. El matrimonio Zamora conseguía en Santiago del Estero un abrumador 65 por ciento, con más de 50 puntos de diferencia con Cambiemos. En Misiones, Maurice Closs ganaba con el 41 por ciento frente al 28,5 por ciento que obtenía el presidente del PRO, Humberto Schiavoni.

Entre los peronistas triunfadores se contaban ayer los chaqueños Domingo Peppo y Jorge Capitanich que, luego de un recuento ajustado que lo mostró abajo durante buena parte, finalmente celebraron la victoria del Frente Chaco Merece Más con el 43,6 por ciento contra el 37,2 por ciento de Cambiemos. En Catamarca, el Frente Justicialista ganaba por más del 10 por ciento. En Formosa, el inoxidable Gildo Insfrán confirmaba el dominio en su provincia con una victoria por casi 20 puntos. Lo mismo sucedía con el gobernador Sergio Uñac en San Juan y Juan Manzur en Tucumán.

En La Rioja, el Frente Justicialista Riojano que llevó al ex presidente  Carlos Menem como candidato a senador –cuya postulación debe ser resuelta por la justicia– se impuso con el 44,6 por ciento contra el 36,1 por ciento de Cambiemos que proponía al ex ministro de Defensa, el radical Julio Martínez.

En Salta, había seis listas de diputados del Frente Unidad y Renovación que armó el gobernador Juan Manuel Urtubey que reunieron un total del 37 por ciento contra el 25 por ciento de Cambiemos. En tercer lugar, con el 17,2 por ciento– quedaron las agrupaciones kirchneristas reunidas en el Frente Ciudadano que no aceptaron sumarse al armado de Urtubey, el peronista más cercano al macrismo.

También hubo lugar para un par de sorpresas. Emilia Soria, hija del fallecido ex gobernador Carlos Soria, encabezó un amplio triunfo del Frente para la Victoria en Río Negro contra Cambiemos y la fuerza del gobernador Alberto Weretilneck, que quedó tercero. En la vecina Chubut, el Frente para la Victoria también se impuso a la agrupación Chubut para Todos del gobernador Mario Das Neves y a Cambiemos.
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La condición mapuche


La condición mapuchepor Araceli Bellotta - La represión de la Gendarmería Nacional en contra de la comunidad mapuche Pu Lof, en el departamento de Cushamen, provincia del Chubut, enfrentada con el empresario italiano Luciano Benetton, propietario de más de 800 mil hectáreas en la Patagonia desde 1991, desató una polémica acerca de la condición “chilena” de los mapuches que habrían exterminados a los tehuelches, “indios argentinos”.

Un reciente comunicado de investigadores del CONICET con el título “Los mapuches no son ´indios chilenos´, sino pueblos preexistentes”, sostiene que “vivían en esos territorios antes de que existieran los Estados”, que “había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como había tehuelches en lo que hoy es Chile” y éstos no se extinguieron sino que aún existen.

Y es en este punto en el que la historia puede aclararnos algunas cuestiones para entender el actual conflicto por un lado, y también las razones ante la supuesta “chilenidad” de los mapuches reprimidos.

A fines del siglo XIX, tanto el ejército chileno como el argentino llevaron a cabo sendas operaciones militares denominadas “Pacificación de la Araucanía” del otro lado de la Cordillera de los Andes y “Campaña del Desierto” en el territorio nacional, luego de las cuales comenzaron a consolidar las fronteras de ambos países con el denominador común del genocidio de los pueblos originarios asentados en esas tierras desde hace miles de años.

A medida que se producía el avance de los ejércitos, los grupos de linaje mapuche se movilizaban hacia ambos lados de la Cordillera, tanto en Chile como en Argentina. Esto fue utilizado por los sectores hegemónicos de ambos países para negar a los grupos mapuches la nacionalidad y la ciudadanía, argentina o chilena, lo que redundó en discriminación y maltrato, y sobre todo el derecho a la posesión de la tierra que es el real centro del conflicto.

En la Argentina, una vez conquistada la Pampa y la Patagonia, por la ley 1532 de 1884, se organizó a la región en Territorios Nacionales bajo el poder del Estado Nacional, con gobernadores a cargo. Pero lo concerniente a las condiciones para ocupar la tierra fiscal se delegó en la Oficina de Tierras y Colonias.

En 1885, se sancionó la ley 1628 de ¨premios militares” que permitió que casi 2 millones y medio de hectáreas en Río Negro, La Pampa y Chubut quedaran en manos de poco más de 500 dueños, luego de que compraran miles de premios militares a precio vil.

Entre la mitad de 1880 y toda la década de 1890, el Estado realizó remates públicos de tierras fiscales en fracciones de entre 2.500 y 40.000 hectáreas con la obligación de poblar e invertir un capital. La gran parte de este territorio fue comprado por terratenientes porteños que luego las vendieron, en general, a empresas de capitales chilenos y británicos.

Susana Bandieri, en su investigación “La distribución de la tierra pública en la Patagonia” sostiene que muchas de las tierras cordilleranas y precordilleranas más valiosas quedaron en manos de un conjunto de empresas que invirtieron fuertemente en la Patagonia. La Argentine Southern Land Company se formó en 1889, y adquirió 585.000 hectáreas en la meseta y precordillera de Río Negro y Chubut, desde Maquinchao hasta Leleque y Tecka. Pero no colonizó sus tierras, sino que las dedicó a la producción de vacunos y ovinos, y estableció almacenes de ramos generales con los que obtuvo fuertes ganancias con los pobladores rurales.

A partir de 1975, y debido a la baja de los precios internacionales de la lana, comenzó a vender sus tierras, hasta que la empresa textil italiana Benetton adquirió la mayor parte en 1991 y es con la que la comunidad mapuche está en litigio.

¿De dónde nace el prejuicio de los “indios chilenos”
En 1861, tras la extraña batalla de Pavón en la que el general vencedor, Justo J. de Urquiza, se retiró dejando como vencedor al general vencido, Bartolomé Mitre, éste último asumió la presidencia de la Nación e impuso al país un modelo agroexportador con absoluta dependencia de Gran Bretaña. Para la construcción de este nuevo estado había que crear un nuevo modelo de “ser argentino”. Debía ser blanco, descendiente de europeos, lo más parecido posible a los porteños. Había que borrar a los negros y a los indios, porque había que eliminar la “barbarie” para adoptar la “civilización”. La educación tuvo un rol fundamental y en las aulas comenzó a enseñarse que los indios y los negros eran cuestión del pasado y que ya no existían. Algo así como lo que sucedió con los dinosaurios.

Entre 1878 y 1920 fueron muchos los debates en el Congreso de la Nación sobre qué hacer con los indígenas que se tenían como prisioneros de la campaña militar a la Patagonia.

La opinión mayoritaria sostenía que había que integrarlos con la condición de que se incorporasen a la “civilización”. Por su parte, Julio A. Roca y el gobernador del territorio de Río Negro, Lorenzo Wintter, propiciaban que fueran diseminados en distintos puntos del país, que fue la que finalmente triunfó y que significó el desmembramiento de las familias originarias en distintos puntos lejanos del país. De esta manera, de dueños de la tierra pasaron a ser peones, empleadas domésticas, es decir, obra de mano barata de los nuevos pobladores del sur en su gran mayoría colonos europeos, tanto o más extranjeros que los supuestos “indios chilenos”.

En 1922, por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen se creó el Parque Nacional del Sur, a cargo de Jorge Newbery que asumió el cargo ad honorem. Por ese decreto se prohibió la tala de árboles, la matanza de animales silvestres y la alteración de sus corrientes de agua. Se dispuso también en esas 785 mil hectáreas, el desalojo inmediato de pobladores que la ocupaban en “calidad de intrusos”.

Newbery, que asumió ad honorem porque en realidad lo que quería es que le cedieran un total de 26.175 hectáreas que estaban dentro de los límites del Parque, se encargó especialmente de difamar a los “indios chilenos”.

Poco después, el informe que presentó la Dirección General de Tierras en el período presidencial de Marcelo T. de Alvear (1922-1928), abonó aún más el prejuicio que parece perdurar hoy, pero además enfocó la cuestión en las razones económicas que también son las que justificaron la represión del presente.

El informe decía: “El mayor valor de nuestra moneda y la facilidad en nuestro país son también causas de que sus fronteras sean a menudo traspuestas, con el agravante de que los nuevos habitantes, accidentales, en su mayoría, son de raza inferior, sin ninguna conveniencia para nosotros (…). La población peor bajo el punto de vista anotado estaría especialmente concentrada en las cercanías de las líneas fronterizas del Neuquén y Río Negro y son estas regiones las que necesitan con maor urgencia medidas enérgicas, que quizás sólo puedan ser tomadas a base de una buena gendarmería o de tropas nacionales”.

“Civilización o barbarie” había dicho Domingo F. Sarmiento en la mitad del siglo XIX. En el siglo XX seguía vigente y parece que en el siglo XXI también.

Fuentes:

Comunicado de investigadores del CONICET. 15 de enero de 2017 . http://www.anred.org/spip.php?breve12253#.WHwwBeWZOrB.facebook
Bandieri, Susana. La distribución de la tierra pública en la Patagonia. http://www.mundoagrario.unlp.edu.ar
Floria, Pedro Navarro. La conquista de la Patagonia y el reparto de la tierra. Archivos del Sur. Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. Villa La Angostura. 2009.
Radovich, Juan Carlos. Balazote, Alejandro O. El pueblo mapuche contra la dicriminación y el etnocidio. Archivos del Sur. Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. Villa La Angostura. 2009.
Mendez, Laura Marcela. El estigma del origen. Chilenos e indígenas en el Gran Lago 1880-1935. Archivos del Sur. Biblioteca Popular Osvaldo Bayer. Villa La Angostura. 2009.

La criminalización de los mapuchesLa ministra de Seguridad volvió a defender a la Gendarmería. También acusó a los mapuches de querer instalar "una república independiente" y de obstaculizar la búsqueda del joven. El defensor público del juzgado federal de Esquel la desmintió y precisó que en los vehículos de los gendarmes encontraron "una clara evidencia de que habían sido lavados".


A una semana de la desaparición de Santiago Maldonado y pese al reclamo de la ONU para que el Estado argentino tome medidas urgentes para encontrarlo y separe a la Gendarmería de la investigación, el Gobierno no sólo insiste en la defensa de esa fuerza, sino que además culpa a los mapuches. “No vamos a permitir una república mapuche independiente y autónoma en medio del territorio argentino”, sostuvo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quienvolvió a negar que los gendarmes hayan sido responsables de la desaparición del joven y acusó a la comunidad de impedir la búsqueda.

Maldonado fue visto por última vez la semana pasada en medio de la represión de la Gendarmería a los mapuches de la comunidad Pu Lof en Resistencia, a quienes había ido a apoyar en sus reclamos. Testigos relataron haber perdido de vista al joven de 28 años en momento en que huía de los gendarmes, a quienes en un momento escucharon decir "tenemos uno" y subir a alguien a una camioneta.

Salvo de decisión de ofrecer una recompensa tras el pedido de la ONU de medidas urgentes para ubicar a Maldonado, nada hizo el Gobierno desde entonces, salvo defender a la Gendarmería. Bullrich, responsable política de esa fuerza, volvió a hacerlo esta mañana y se ufanó de que en la administración macrista son "defensores de los derechos humanos".

“El juez no tiene ninguna comprobación que la Gendarmería haya tenido algún tipo de participación”, dijo la funcionaria y responsabilizó a la comunidad mapuche por no permitir el ingreso de la Fuerza para realizar la búsqueda. “La semana pasada enviamos a la Prefectura Naval con buzos, drones y todo el material para la búsqueda y pudimos entrar sólo 400 metros. Los líderes de las comunidades impidieron la entrada para iniciar la búsqueda. No pudimos entrar con perros rastreadores ni cruzar el río y necesitamos hacerlo para hacer una búsqueda profesional”, aseguró la ministra, que reforzó la hipótesis de que la propia comunidad, que fue testigo del arresto de Maldonado, oculta el paradero del joven.

Bullrich se despachó contra los integrantes de la comunidad que fueron reprimidos el martes pasado y corrieron hasta el río que cruza la comunidad, en ese mismo grupo habría estado Santiago, según declararon los testigos. “Es una de la hipótesis que había, que algunos cruzaron el rio de acuerdo a lo que dicen ellos, nosotros no los podemos identificar porque estaban todos con la cara tapada y encapuchados, no sabemos quiénes eran”, aseguró la ministra.

“Estamos hablando de una desaparición, no podemos catalogarla como una desaparición forzada de persona. Nos ponen en un lugar que de ninguna manera nuestro Gobierno va a aceptar siendo nosotros defensores de los derechos humanos e institucionalistas”, dijo también Bullrich. También advirtió que el Gobierno va a actuar está dispuesto a actuar contra todo aquel que “plantee la duda de la Argentina como territorio independiente y autónomo y quiera imponer una república mapuche”, algo que calificó como una “lógica anarquista.

El Defensor Público oficial ante el juzgado federal de primera instancia de la localidad chubutense de Esquel, Jorge Fernando Machado, le respondió a la ministra Bullrich y desmintió la versión del Gobierno. "Pareciera como que la comunidad mapuche estaría estorbando la búsqueda de Santiago, pero esto no fue así. Yo estuve en el lugar con veedores de Derechos Humanos y no fue así. Existen pautas interculturales que hay que respetar ", subrayó Machado en declaraciones a la radio AM 750.

Según contó el defensor, lo único a lo que se opusieron los mapuches es a la utilizaciones de drones. “No fue aprobada por la comunidad porque en esta región hay una relación muy tensa entre las fuerzas de seguridad y la comunidad. El epicentro de esa oposición tiene otro contenido, ellos interpretan que eso no era necesario y que lo que querían hacer era inteligencia", sostuvo.

Machado advirtió que en los peritajes que se realizaron en los vehículos de Gendarmería encontraron "una clara evidencia de que habían sido lavados" previamente e incluso "uno de ellos tenía una faja en la puerta del conductor, que estaba rota".

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Santiago Maldonado permanece desaparecidoIncongruencias en el relato oficial enturbian la investigación. Entre lo dicho por el juez federal Guido Otranto y el defensor público federal, Fernando Machado, solo hay intriga entre la población argentina.

Hace más de siete días que el joven Santiago Maldonado permanece desaparecido en la Argentina, en un suceso que tiene consternada a la sociedad suramericana. Y entre los argentinos hay quienes piensan que la responsabilidad del caso recae en manos del Estado.

"La desaparición de Santiago Maldonado es obra del Estado", declaró la integrante de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, tras haberse reunido este miércoles con el juez federal Guido Otranto; el encargado de la investigación de la desaparición.

¿Dónde fue visto por última vez?


En medio de un tenso clima político, a días de que se realicen las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), Maldonado no aparece tras haber participado en una actividad de índole política.

Desde el 1° de agosto no se tienen noticias del joven, tras la represión por parte de la Gendarmería de una protesta de la comunidad mapuche Lof Cushamen en Esquel, localidad de la sureña provincia de Chubut (sur).

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) afirma que unos 100 agentes dispararon balas de plomo y goma y quemaron pertenencias de las familias del grupo, que realizaba cortes de carreteras en protesta por la detención de su líder Facundo Jonas Huala, quien tiene un pedido de extradición de la Justicia chilena por haber cometido supuestamente delitos de terrorismo.

En la movilización participó Maldonado, de 28 años, quien fue visto por última vez "mientras huía de la persecución de la Gendarmería".

Un juez federal de Esquel indicó después que todavía "no se ha corroborado" que Maldonado fuese detenido por dicha fuerza policial y reveló que se rastrea la zona y los vehículos que participaron en el operativo para recolectar todas las pruebas posibles.

"No comparto esa opinión"


Como la mayoría de las personas presentes en la protesta tenían sus rostros cubiertos, no hay indicios de que el muchacho se encontraba allí, sostuvo la ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich.

"Obviamente que no comparto (esa opinión). No me distraigo del objetivo. Mi objetivo es encontrar a Santiago. Y encontrarlo con vida", expresó el defensor público federal, Fernando Machado.

"No investigo si Santiago estaba ese día con el rostro cubierto. No forma parte de mi interés", añadió Machado, quien en rueda de prensa también desmintió al juez federal que lidera la investigación.

Otranto había declarado que la comunidad no dejó pasar a la Prefectura Naval Argentina a la localidad, por lo cual, no pudieron realizar las pesquisas necesarias.

Ante esto, el defensor público federal fue contundente: "En ningún momento la comunidad se negó".

Apuntó que la institución pudo "recorrer ambos márgenes del río en un espacio determinado" e incluso, aseguró que "Otranto no estuvo en la inspección. La Prefectura inspeccionó los dos márgenes: eso a mí me consta".

Además, varios testigos coinciden en sus narraciones que Maldonado se encontraba en el sitio al momento que inició la represión policial.

¿En contra de los indígenas?


El terreno donde ocurrió el desalojo está ocupado por mapuches desde 2015 y pertenece a la Compañía de Tierras Sud Argentino, empresa productora de lana adquirida por la compañía italiana Benetton. Los indígenas sostienen que fueron despojados de sus tierras ancestrales, lo que es rechazado por dicha firma.

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, defendió la lucha de la comunidad mapuche en defensa de sus tierras y acusó al Estado de perseguir a los pueblos originarios.

"No vamos a permitir una república mapuche autónoma en medio de la Argentina", enfatizó la ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich.

Maldonado viajó hasta la provincia de Chubut en solidaridad con los mapuches, aunque él "no es militante ni activista", como indicó su hermano Sergio.

"Mi hermano no forma parte de ninguna agrupación de pueblos originarios, aunque siempre se muestre dispuesto a colaborar con distintas causas, frente a la ausencia del Estado. O sus abruptas irrupciones", apostilló.

Al día de hoy inclusive Naciones Unidas, por medio del Comité contra la Desaparición Forzada, instó al Estado argentino a tomar acción en pro de Santiago Maldonado.

 

Una democracia de fachada


Una democracia de fachada Una democracia de fachada, Un presente difícil y un futuro que se anuncia peor no son razones suficientes para dar vuelta la hoja y confesarse vencidos.


por Enrique Lacolla - La aplanadora neoliberal sigue avanzando sobre Sudamérica. En nuestro país no pasa día sin que los diarios derramen una catarata de noticias negativas sobre el futuro del país y la región. Que las pinten color de rosa o las bauticen como “buenas” dando a entender que se trata poner coto a la “aventura populista” del período anterior para avanzar hacia la acumulación que consienta el siempre postergado “derrame”, su sentido debería ser claro para quien disponga de una mínima dosis de conocimiento político, se acuerde del pasado o no pertenezca al reducido bando de los que se benefician de la brutal reconcentración de la riqueza que se está produciendo. Estamos mal y vamos peor. En realidad, los medios difusores de esas noticias y de esos análisis son la punta de lanza de un sistema que en este momento opera a mansalva contra las mayorías. Desconcertadas, inermes, despavoridas o consumidas de rabia impotente, las masas en Argentina y en la mayor parte de América latina se someten, hoy por hoy, al imperio de los oligopolios de prensa y a los tejemanejes de un aparato político y sindical que, en general, parece haber perdido de vista los objetivos éticos y prácticos que deberían movilizarlo. El apetito por las candidaturas, por la prebenda que suponen bancas, cargos o jubilaciones de privilegio que aseguren un futuro seguro a nivel individual, nunca había dejado de estar presente en la política, pero antes era compensado por el compromiso de muchos de los protagonistas de ella, quizá la mayor parte, en las causas que preconizaban. Hoy las proporciones parecen haberse invertido.

Como parte de la decadencia histórica de esta fase de la transición del capitalismo hacia algún otro tipo de sistema, los instrumentos que hasta ahora habían servido para gestionar la vida pública se han mellado más allá de lo tolerable. El peligro que supone esto para la civilización es enorme. Puede que uno de estos días no falte quien diga, parafraseando a Hermann Goering: “Cada vez que escucho la palabra democracia, le quito el seguro a la pistola”…[i]

Un vistazo a un par de portadas de los diarios argentinos provoca náuseas. Por ejemplo un título reza: “El Estado deberá pagar 250 millones de dólares por la expropiación de Aerolíneas durante el kirchnerismo”. “El Banco Mundial ha fallado que Argentina incumplió el artículo IV del Tratado por no haber entregado a los demandantes un trato justo y equitativo de sus inversiones”. 250 millones de dólares no es –a la escala de las finanzas internacionales- una cifra desmesurada, pero, después haber visto el vaciamiento de que fue víctima la empresa de bandera de parte de sus compradores españoles, el robo de sus simuladores de vuelo y aviones, y la transferencia de sus más importantes rutas a otras firmas, tener que indemnizar al Grupo Marsans –cuyo presidente Gerardo Díaz Ferrán permanece en prisión preventiva en España desde 2012 acusado de alzamiento de bienes y blanqueo de dinero en otras causas-, es demasiado fuerte.

Otros títulos hablan de la siniestra reforma laboral en Brasil, y de las no menos siniestras expectativas en el sentido de replicarla en Argentina; de la privatización de ARSAT –una verdadera cesión de soberanía si se consuma la entrega de un proyecto tecnológico de avanzada y de importancia estratégica incalculable, que está a punto de ser negociado por el gobierno con una compañía norteamericana.[ii] A esto se suman, en el plano exterior, los pronunciamientos de los principales jefes de estado del Mercosur que implican una abierta injerencia en los asuntos internos de Venezuela, frustrada en parte por la sensatez y el patriotismo latinoamericano del presidente uruguayo Tabaré Vázquez, y por la actitud entera de los presidentes de Ecuador y Bolivia. Y no hablemos de la guerrilla cotidiana que ejerce la prensa oligopólica repescando y aumentando todos los hechos de corrupción que pueden haberse producido los doce años de la gestión anterior, mientras guarda silencio respecto a los entuertos mucho más graves que se producen en la actual. Como el caso del Correo, la liberación de rutas aéreas en detrimento de la compañía de bandera; el affaire Avianca, la deliberada destrucción del empleo a través de la desregulación de las importaciones, la contracción de una deuda externa pagadera a cien años, el soterramiento del Sarmiento, el tema del ARSAT, la inflación de las tarifas de los servicios y el agravamiento del carácter reaccionario del sistema fiscal, que redistribuye brutalmente el ingreso a favor de los que más tienen. Más el misterio de los “Panamá papers” y las sospechadas connivencias entre el padre del presidente y el empresariado chino.

Para rematar, la guinda que corona el postre: las declaraciones de Durán Barba sacando las cuentas del estado de cosas que vive la Argentina y pintando al votante cristinista en un intento no tanto de definir a este sino de describir al votante “populista” en general. Según el asesor ecuatoriano : "Si alguien vota por Cristina y está vinculado a la economía informal, produce o vende mercaderías con marcas falsificadas, vive de subsidios o es parte del millón de personas vinculadas al narcomenudeo en la Ciudad y en la Provincia, es probablemente un votante duro del cristinismo”.

Y continúa: "No decimos que todos los partidarios de Cristina vivan en esas circunstancias, sino que quienes las viven pueden respaldarla con más firmeza. Desde otro punto de vista, si el encuestado tiene poca información de lo que ocurre en el mundo, cree que sería mejor que todas las empresas fueran estatales para que subsidiaran sus productos y cree en líderes mesiánicos, votará fácilmente por el populismo". [iii]

En el caso de Durán Barba no se puede alegar ignorancia. Se trata de un experto en el examen de la contingencia. Ocurre sin embargo que ese es su límite, es decir, que sus estudios y pronósticos se condensan en el momento actual, sin pretender informar sobre el pasado, sobre las líneas de fuerza que han operado en él para llegar a este presente ni sobre lo que esta acumulación de factores pronostica para el futuro. Es el pragmático por excelencia, cosa que le es muy útil personalmente, pero que asimismo expone la quintaesencia del neoliberalismo, etapa decadente y esperemos que postrera del imperialismo, ocupada no tanto por la producción de bienes como por el vertiginoso flujo del dinero y por el egoísmo más desenfrenado. Durán Barba considera que "los votantes no toman sus decisiones en un mundo pasteurizado", pero afirma que "tampoco lo hacen manipulados por el 'marketing político'", al cual calificó como "sólo un fraude inocente"…

El tiempo del desprecio


“Fraude inocente…” Así se llama ahora al lavado de cerebro. La naturaleza destructiva del neocapitalismo conservador, paradójicamente llamado neoliberal, está hermanada al desprecio por el ser humano. Convertir la información en un sistema de sofisticados mecanismos de alcance global, omnipresente e incesante, ideado para transmitir una versión mentirosa y simplista del mundo, es clave para mantener inalterado el estado de las cosas. El sistema vigente elude esta acusación revirtiendo el argumento y acusando de simplistas y de “conspiracionistas” a quienes evalúan históricamente la crisis del capitalismo y la perversión del imperialismo.

Según Durán Barba hay argentinos que comparten concepciones mágicas del mundo que no se evaporan con facilidad y que eso explica su persistencia. Son, según él, los que adhieren a alguna versión arcaica de la izquierda. Convengamos en que hay algo de eso en las visiones del progresismo y del izquierdismo afectivo o puramente emocional. Pero esto no quita que la comprensión humanista del mundo que radica en lo profundo de la ideología socialista no deje ser veraz ni de contener un núcleo de racionalidad muy superior al rabioso individualismo que subyace en quien aduce que nadie puede tocar sus ganancias porque le pertenecen en exclusiva y no está dispuesto a ceder ni un céntimo de ellas para asegurar el bienestar social.

La noción de plusvalía –es decir el valor agregado que produce un trabajador por encima del valor de su trabajo y que es lo que enriquece al patrono- es repugnante para este tipo de in-sensibilidades. Sin embargo, el secreto del predominio de las grandes fortunas está en que la riqueza enriquece, y en que multiplica exponencialmente el poder de quien puede explotarla porque las condiciones previas de acumulación, la suerte de habitar un entorno geopolítico favorable y también la herencia, la rapacidad o el carácter, lo han favorecido previamente. Está en la raíz del capitalismo depredador negarse a ceder un adarme de las ventajas logradas o robadas por este sistema. Las consecuencias de esta construcción económica y psicológica nos rodean por todas partes; no hay que ponerse a argumentar sobre las guerras y los horrores que ha engendrado para caer en la cuenta de su omnipresencia y poderío: basta pensar que en la suerte que le ha tocado a los tímidos intentos de imponer un programa de salud en Estados Unidos o en la lucha del “campo” contra el asimismo tibio intento de reforma fiscal que supuso “la 125” en la Argentina del 2008.

El sistema capitalista sólo ha concurrido al bienestar general cuando se ha visto obligado a hacerlo. Es decir, cuando sus exponentes más esclarecidos han comprendido que la única manera de desarmar la inquietud social es restablecer un equilibrio que, sin removerlos del centro del poder, consienta una relación más armónica entre las clases. Y cuando se han sentido estimulados a hacerlo ha sido por la presencia de una amenaza exterior. Vulgo, comunismo.

Hoy por hoy, del carácter destructivo-creador que tuvo el capitalismo a lo largo de su historia predomina sólo la primera parte del binomio dialéctico. El sistema quedó en entredicho cuando se convirtió en un aparato succionador de la riqueza y negador de una redistribución así sea parcial de ella. Hasta no hace mucho tiempo esa agresividad y esa negación connaturales al sistema se veían equilibradas en cierta medida por la existencia del mundo bipolar y por el poder compensador de los sindicatos. Hoy eso ha desaparecido casi por completo por la implosión del comunismo y por el impacto de la revolución tecnológica. El capitalismo salvaje hoy campa por sus fueros con sus pinzas militares, comunicacionales y económicas desplegadas.

La capacidad de resistencia de quienes se oponen a este tipo de ordenamiento es limitada. Sin embargo existe; pasa por la introyección y el dominio de las modernas técnicas de la comunicación y por los movimientos de resistencia ciudadana, y por el aprovechamiento de las instancias políticas que restan abiertas. Son, frente al Leviatán, poca cosa, pero consienten un espacio de trabajo donde pueden ir madurando las respuestas para cuando al gigante las contradicciones que porta le exploten en las manos.

Y en cualquier caso, su ejercicio -el ejercicio de una resistencia plural, ideológica y política a la vez- puede consentirnos conservar la razón y evitar el retroceso a la atonía o la barbarie.

[i] La referencia de la frase original de Goering era más ceñida: no estaba referida a la democracia sino a los intelectuales.

[ii] Sometiendo los posibles entredichos que pudieran suscitarse con posterioridad a la venta, a los tribunales de Nueva York.

[iii] “Infobae”, del 23 de julio de 2017.

http://www.enriquelacolla.com/sitio/notas.php?id=525
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